Entremés

Dí, Hello

Es automático que al abrir tu cuenta de facebook, hi5, flickr, twitter, lo que sea,  aparezca la primera de tantas peticiones del servidor: “Haz un comentario” y luego se repita, infinitas veces, con mensajes como: “Hace un tiempo que no públicas, realiza un entrada”  Pidiendo, casi de rodillas, que por favor ingreses unas cuantas palabras y mantengas vivo  tu mundo virtual, crees redes, vínculos, conozcas gente y pongas lo que quieras que el otro vea. Es lo que elegiste escribir, postear, phostoshopear, cortar y pegar.

Unos, optan por hacer el álbum de sus vidas, con las que creen son sus mejores fotos en todas la posiciones. Otros, aprovechan para ser críticos severos de la actualidad, la política y hasta la vida del vecino.

Sin tantas pretensiones, éste blog experimental “Versión 1.0″  Muestra lo que tanto me negue a hacer, por un tiempo:  una exposición pública de lo que ronda mi cabeza, no todo, sólo lo que pasa con más frecuencia… la música, el cine, las artes, los placeres, la comida y por supuesto, la bebida. Soy una Lauronica visual. Me canse de echarle cabeza a líos que no me pertenecen y no quiero solucionar. Si quieren pensar que es light, bien-idos, yo creo que son temas de mayor sensibilidad, si lo compartes, bien. Grosera ¿no? Yo diría, mejor, sincera.

Especie rara las mujeres inteligentemente bonitas son

Mientras estoy aquí sentada en mi puesto oficinesco, llena de trabajo y sin cinco de ánimo de hacerlo, es que me vienen de golpe esas ganas de abrir el Word y escribir lo que se me ocurre. Y justo que, por esta semana pasa por mi cabeza frecuentemente, diría que más que frecuentemente,  un artículo de opinión, de cierta revista y de cierto periodista, que me ha provocado las letras, la memoria, los recuerdos y hasta la picara lengua que tengo.

El citado personaje hace una Oda a las Feas en agradecimiento y de paso, un insulto a las bonitas por ser “such a bitches”. Pobre hombre, no ha tenido el placer de conocer una bonita que lo tenga todo, buena e inteligente y que no sea perra. Especie rara es, lo sé, pero no cómo para maldecir a las pocas chicas lindas que alguna cosa tienen en la cabeza.

Es cierto que una fea nunca dice que no, sí la llamas a media noche, así este en el octavo sueño, hará de tripas corazón, para ponerse la mejor pintar y dirigirse con la mejor actitud al desnucadero y seguramente se esforzará al máximo para ofrecer un buen polvo, incluso y sin siquiera preguntárselo, hará el desayuno y abandonará la cama para huir del incomodo “no te quiero ni ver”, ¿acaso una bonita no puede ser buena? Hacer el desayuno y contar con la fortuna de quedarse, sin ningún remordimiento, para repetir el polvo mañanero. Creo que no sería tan difícil. Obviamente una bonita tiene una agenda “ligeramente más ocupada” que una fea y no estará siempre disponible, pero todo lo bueno, cuesta.

Y si usted es de esos pocos caballeros que tienen una chica bonita, no hablo de la modelo sex bomb, bonita e incluso de talla morboseable por sus amigos, que lo trata bien y es buen polvo dése por más que bien servido, como comiendo a la carta.

Tanto que se quejan los hombres de que las mujeres buscamos un hombre, fuerte pero sensible, caballeroso pero salvaje y otro montón de adjetivos que no quiero nombrar aquí, porque aparte de feos y clichesudos, me parecen irreales;  los hombres también suelen soñar con la chica ideal: con actitud pero hogareña, una mamacita que no sea perra, inteligente pero bonita, y así otra lista enorme de mujeres que parecen irreales y a las que muy pocos tienen acceso, pero las hay ¿por qué no todas lo son? No tengo la respuesta y no me corresponde divagar de las razones psico sociologicas de criaturas como Natalia Paris.

Pero el porque existen unas pocas, tiene una explicación y bastante lógica, por cierto. No es una verdad absoluta, pero han resultado algunas hipótesis en  mis semanas de reflexión del capítulo de la Oda a las Feas. Aclaro, no es mi inteción defender a las feas, y mucho menos a las bonitas, pues en cada especie hay de todo. Lo que me no me cabe en la cabeza es que este hombre no se haya topado con una bonita razonablemente inteligente y buena onda. Aquí viene mi primer argumento y es que creo que la razón por la que una mujer es bruta viene, irremediablemente, de su niñez.

Ser bonita de chiquita, tiene todos los contra que uno se puede imaginar, es la época perfecta para que se lo tiren a uno y le metan cuento de que todo el mundo le debe devoción, las princesitas rapidamente se vuelven arpías y si los papas se dejan agarrar de las huevas, peor. Ahora, si esa bonita se vuelve una fea mujer, quedará  bruta, porque nunca se esforzo para nada, caprichosa y sin duda alguna, fea.

Pero una niña fea tiene todas las de ganar, sabe que no lo tiene todo y debe esforzarse el doble por adquirir un plus la resalte. Algo debe inventarse, aunque repito he conocido todo tipo de especimenes y brutas, feas, también hay.Esas feas chiquitas son las que tienen la ventaja de ser abejas por encima de cualquier cosa, y si de grande se ponen buenas, aparecen esas mujeres de rara especie a las que me refiero. Mujeres que de un día a otro se vuelven bonitas, tienen la magia de no haber sido ni brutas o caprichosas, y no se comen el cuento

Ya sé que esta un poco largo y enredado este comentario, pero llevaba días tratando de explicarme qué le pasará por la cabeza a una niña que de chiquita es bonita… porque siempre terminan mal, o de dónde vendrán esas mujeres bonitas difíciles de encontrar, y bueno, las feas que se quedaron feas y conmovieron a mi colega para merecerse tales Odas. Opinen ustedes.

Links Facebookeros

Primera escena entra un hombre a su casa, enciende la luz y encuentra a su mujer acostada con otro. Pausa para preguntar: “¿qué es esto Carolina?”. Con tranquilidad ella le responde, “no es lo que parece, es un amigo de la secundaria que me busco por Facebook, esta es la fiesta de reencuentro” para rematar ella contra pregunta, al tiempo que aparece un recuadro, cómo el que solemos ver cada vez que abrimos el Face, que dice: “¿Qué estas pensando?”. Él responde inmediatamente: “¡ah! entonces también es mi amigo”. Risas y aplausos.

Segunda y última escena, un hombre más sale del closet para decirle “Me gusta”  y posteriormente colocarle una etiqueta en la espalda que dice: “cornudo”.

Facebook en la vida real, es el nombre de éste video que actualmente promociona el libro Faceboom del argentino Juan Faerman. Uno de los tantos que hoy intentan analizar el fenómeno de las redes sociales que nos está uniendo, desuniendo y creando movimientos y colectividades inverosímiles en el mundo.

Saber a ciencia cierta qué es lo que nos seduce del Facebook es imposible, incluso me parece increíble que una aplicación que nació en la habitación de Harvard de Mark Zuckerberg hoy tenga millones de fanáticos, es más me atrevo a decir que es adictivo y una vez, te empeñas en postear, comentar y publicar todas tus fotos, es casi imposible que llegues a casa y no enciendas el computador para conectarte al Facebook. Si, somos unos chismosos al acecho y hemos aceptado un contrato donde también publicamos nuestras vidas.

Al principio no quería subir mis fotos para que todo el mundo se metiera en mi vida, incluso me gane un par de problemas con chicos. Lo admito, le tenía pánico al Facebook. Sabia de muchos a los que el Facebook les tenia arruinada la vida y lo habían cerrado para evitarse cualquier tipo de inconvenientes.

La verdad, es que ahora me da un poco de risa; no sé cuando empezó mi adicción, pero supongo que fue el día que el chico que me likeaba, por utilizar un término facebookero, me preguntó: “¿tienes Facebook?” Obviamente lo tenía pero no lo usaba para casi nada, aparte de enviarle algunas fotos a mi mama mientras estaba fuera del país. No sé a qué horas me engome y de no subir nada, pase a publicar todos los días cosas diferentes.

Ahora veo que son tantas cosas que creo que él que me quiera seguir la pista, tiene que estar muy pendiente de mí. Aparte estoy totalmente segura de que nadie, por más que quiera va a saber lo suficiente sobre mí a través del Facebook, lo va a lograr.  Todos me ven en reuniones “casuales”, con amigos, en la calle o en casa, pero nadie me ve trabajando, en mi casa cocinando o arreglando, cuando duermo o me enojo.

Simplemente porque lo decidimos subir es una parte, o quién va a poner en la sala de su casa un álbum de los desastres familiares, aquella foto del que estuvo tras las rejas, al otro que lo mato un cáncer o al que tuvo que pedir dinero en la calle. Nadie tiene fotos de eso y menos se atrevería a decir barbaridades en público, mentarle a otro la madre y quedar mal en frente de sus amistades. Hay que recordar que aquí, también estamos armando un perfil on line que no se puede dañar.

Para dejar de luchar con tantas contrariedades es que Lauronica Indahouse es la que responde por la acciones en línea de Laura Micahán, haciendo eso me he quitado un peso enorme de encima y aunque salgan mis fotos y todos sepan que soy yo, no puedo negar que siempre tengo “cierto fresquito”, por ejemplo cuando buscas por Google mi nombre no aparece, pero si digitas Lauronica tendrás una lista de actividades más amplias.

La paranoia también me parece un síntoma descabellado del Facebook, y no creo que el FBI sea tan vago de monitorear las cosas que todo el mundo postea en un día, lo que sí me parece obvio es que nos volvemos un número estadístico muy útil para las estrategias de mercadeo de muchas marcas. Pero más allá de eso, lo que me parece interesante de compartir lo que se te pasa por la cabeza es que encontramos puntos en común. El Facebook me ha servido más que cualquier otra cosa para abrir ventanas, y pinchar ese link de un video favorito, aquel tráiler de una película, un articulo interesante en x revista y cientos de cosas, que sola no encontraría.

NO HAY OIDOS SUFICIENTES

Aunque soy periodista, nunca me fluyo escribir, quería dejarle eso a los que tenían vena literaria y dedicarme a estructurar bien mis noticias, tener buena ortografía y seguir las reglas de la sintáctica. Pero, me aburrí y quiero que me valga ass. Ahora que escribo todos los días sobre video juegos, y no es un tema que me desagrade, por el contrario, lo disfruto y cada día me siento más Geek. Justo ahora, que me la paso sentada horas frente a una pantalla, jugando como cuando  niña, a la secretaria, se me dio por pinchar cada uno de los links que me aparecen mientras navego y todos, inevitablemente, me llevan al mismo lado, la música.

Antes era una acción conciente, me ponía a buscar, tal cual proyecto Pandora, los sonidos similares a lo que más me gusta y de casualidad encontraba una que otra buena banda y uno que otro cantante de voz estremecedora, un buen video, o un concepto o simplemente algo que me pusiera a chirriar. A veces contaba con suerte y esas melodías me quedaban en la cabeza todo día, bajaba el álbum completo, me leía las biografías y veía cada uno de las cosas a las que hacia referencia, a lo intensa.

Nunca estudie música, pero no dudo de mi buen oído y confió en mi exquisito gusto, sólo por el hecho de que al 70% de las mujeres a las cuales les hablo de música me hacen cara ¿en que idioma habla? Y si me logran seguir la cuerda lo máximo a lo que llegan a hablar es de rock ochentero, donde lo máximo fue Guns and Roses y pare de contar, u otras, más osadas se radicalizan de manera absurda por miedo a no saber que hay más allá del metal o el punk ramonero. Las pocas mujeres que hablan de música, con la cabeza llena de géneros diferentes y sonidos raros, se merecen mi admiración.

La verdad no sé que pasa, pero el porcentaje de nenas que conozco así es mínimo. Siendo realista, no tengo ninguna amiga cercana con quien compartir esas cosas, y cuando mis amigos preguntan por mis amigas chéveres, no tengo ni idea que contestarles ¿dónde están? no sé. Quizá es porque crecí en el lugar equivocado y mis amigas de colegio se interesaron por otras cosas, sin ánimo de ofender, están bailando en Tereque. O porque nunca confié plenamente en las pocas nenas que conocí en la universidad, a excepción de una o dos, que aún rezo para que no me salgan con una puñalada trapera.

Ahora somos mi compu y yo, y claro mi chico, que me linkea muchas cosas que me gustan, que me encantan, pero obviamente  no puedo compartir vainas girl power, que probablemente compartiria con una chica.  El resto del tiempo, sí somos mi compu y yo, buscando cosas que me likean. Entre esas expediciones, encontré Moderrnois.com, que es la locura; puedes postear lo que te gusta, leer reseñar y ver videos de todo tipo, escogidos con una sensibilidad increíble; me tiene al borde de la fascinación y como bien dice su box, La Caja de los Gritos “no hay suficientes oídos para tanta música”, necesitaré ayuda.