Mientras estoy aquí sentada en mi puesto oficinesco, llena de trabajo y sin cinco de ánimo de hacerlo, es que me vienen de golpe esas ganas de abrir el Word y escribir lo que se me ocurre. Y justo que, por esta semana pasa por mi cabeza frecuentemente, diría que más que frecuentemente, un artículo de opinión, de cierta revista y de cierto periodista, que me ha provocado las letras, la memoria, los recuerdos y hasta la picara lengua que tengo.
El citado personaje hace una Oda a las Feas en agradecimiento y de paso, un insulto a las bonitas por ser “such a bitches”. Pobre hombre, no ha tenido el placer de conocer una bonita que lo tenga todo, buena e inteligente y que no sea perra. Especie rara es, lo sé, pero no cómo para maldecir a las pocas chicas lindas que alguna cosa tienen en la cabeza.
Es cierto que una fea nunca dice que no, sí la llamas a media noche, así este en el octavo sueño, hará de tripas corazón, para ponerse la mejor pintar y dirigirse con la mejor actitud al desnucadero y seguramente se esforzará al máximo para ofrecer un buen polvo, incluso y sin siquiera preguntárselo, hará el desayuno y abandonará la cama para huir del incomodo “no te quiero ni ver”, ¿acaso una bonita no puede ser buena? Hacer el desayuno y contar con la fortuna de quedarse, sin ningún remordimiento, para repetir el polvo mañanero. Creo que no sería tan difícil. Obviamente una bonita tiene una agenda “ligeramente más ocupada” que una fea y no estará siempre disponible, pero todo lo bueno, cuesta.
Y si usted es de esos pocos caballeros que tienen una chica bonita, no hablo de la modelo sex bomb, bonita e incluso de talla morboseable por sus amigos, que lo trata bien y es buen polvo dése por más que bien servido, como comiendo a la carta.
Tanto que se quejan los hombres de que las mujeres buscamos un hombre, fuerte pero sensible, caballeroso pero salvaje y otro montón de adjetivos que no quiero nombrar aquí, porque aparte de feos y clichesudos, me parecen irreales; los hombres también suelen soñar con la chica ideal: con actitud pero hogareña, una mamacita que no sea perra, inteligente pero bonita, y así otra lista enorme de mujeres que parecen irreales y a las que muy pocos tienen acceso, pero las hay ¿por qué no todas lo son? No tengo la respuesta y no me corresponde divagar de las razones psico sociologicas de criaturas como Natalia Paris.
Pero el porque existen unas pocas, tiene una explicación y bastante lógica, por cierto. No es una verdad absoluta, pero han resultado algunas hipótesis en mis semanas de reflexión del capítulo de la Oda a las Feas. Aclaro, no es mi inteción defender a las feas, y mucho menos a las bonitas, pues en cada especie hay de todo. Lo que me no me cabe en la cabeza es que este hombre no se haya topado con una bonita razonablemente inteligente y buena onda. Aquí viene mi primer argumento y es que creo que la razón por la que una mujer es bruta viene, irremediablemente, de su niñez.
Ser bonita de chiquita, tiene todos los contra que uno se puede imaginar, es la época perfecta para que se lo tiren a uno y le metan cuento de que todo el mundo le debe devoción, las princesitas rapidamente se vuelven arpías y si los papas se dejan agarrar de las huevas, peor. Ahora, si esa bonita se vuelve una fea mujer, quedará bruta, porque nunca se esforzo para nada, caprichosa y sin duda alguna, fea.
Pero una niña fea tiene todas las de ganar, sabe que no lo tiene todo y debe esforzarse el doble por adquirir un plus la resalte. Algo debe inventarse, aunque repito he conocido todo tipo de especimenes y brutas, feas, también hay.Esas feas chiquitas son las que tienen la ventaja de ser abejas por encima de cualquier cosa, y si de grande se ponen buenas, aparecen esas mujeres de rara especie a las que me refiero. Mujeres que de un día a otro se vuelven bonitas, tienen la magia de no haber sido ni brutas o caprichosas, y no se comen el cuento
Ya sé que esta un poco largo y enredado este comentario, pero llevaba días tratando de explicarme qué le pasará por la cabeza a una niña que de chiquita es bonita… porque siempre terminan mal, o de dónde vendrán esas mujeres bonitas difíciles de encontrar, y bueno, las feas que se quedaron feas y conmovieron a mi colega para merecerse tales Odas. Opinen ustedes.